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sábado, 22 de octubre de 2011

La visión impresionista de Pierre Auguste Renoir

"La pintura se aprende en los museos". Pierre Auguste Renoir

Nació en Limoges en 1841-Cagnes-sur-Mer 1919 Renoir era hijo de un modesto sastre, que se trasla­dó con su familia a París en 1844. Tras un aprendi­zaje de pintura de porcelanas se dedicó a pintar abanicos y cortinas. En esa actividad adquirió el gusto por las piezas de gran luminosidad y de pinceladas rápidas. Acudió al estudio de Gleyre de la Ecole des Beaux-Arts, donde conoció a Monet, Bazille y Sisley y estableció con ellos lazos de amistad que durarían toda su vida. Estos jóvenes pintores tra­bajaban juntos en el estudio, copiaban a los maes­tros antiguos en el Louvre o plantaban sus caballetes en los campos de Barbizon.


 Algunos de los mejore retratos de Renoir con la música de Debussy de fondo


Renoir expuso en el Sa­lón en 1864 y 1865, pero sería rechazado en 1866 y 1867.  Pintó gran cantidad de paisajes y de cuerpos humanos, principalmente femeninos (sobre todo el de Lise Tréhot quien fue su amante). Esta joven tuvo una importancia vital en la obra del pintor, dado que al romperse la relación, hubo un cambio en el estilo del autor.En 1867 vivió con Monet en casa de Bazialle, con el que compartiría estudio, frecuentaba el Café Guerbois y conoció a Manet. En 1869 pintó con Monet en Bougival, a orillas del Sena, y juntos elaboraron lo que conformaría el esti­lo impresionista. También pintó junto a Monet en Argenteuil. Participó en las tres primera exposiciones impresionistas y de 1878 a 1881 expuso en el Salón. 






El período impresionista de Renoir dura entre 1870 y 1883. Pinta gran cantidad de paisajes pero sus obras más características tiene por tema la vida social urbana. En todos sus temas el énfasis lo pone en la juventud y la vitalidad. Su más grande obra durante este período es Déjeuner des canotiers; la mujer que juega con el perrito en este cuadro será su esposa, Aline Charigot. De esta época data su Retrato de Madame Charpentier con sus hijos, aún impresionista. Le fue encargado por el editor Charpentier, quien le ayudó en años difíciles. Gracias a él, fue convocado a colaborar en las ilustraciones para un libro de Émile Zola.




En 1880 conoció a Aliñe Charigot, su futura es­posa, y se rompió el brazo derecho, pero siguió pin­tando con el izquierdo. En 1881 viajó a Argelia e Italia, donde pintó el retrato de Wagner en Palermo y visitó a Cézanne en L'Estaque. También viajó a Jersey, Guernesey y la Costa Azul. En esta época, su estilo se caracteriza por una subordinación del color a la línea. En 1886 expuso en Bruselas con el grupo de «Les XX», en Nueva York con el apoyo de Durand-Ruel y en París con el de G. Petit. En 1889 se negó a participar en la Exposición Universal de Pa­rís.







Entre 1883 y 1890, Renoir entra en su período ingresco. En busca de las fuentes clásicas de Ingres marcha a Italia y contempla la obra de Rafael in situ; decide revisar su estilo. Los contornos de sus personajes se vuelven más precisos. Dibuja las formas con gran precisión, los colores se vuelven más fríos. Al convertirse en padre por primera vez deja la pintura por un tiempo. Al regresar al trabajo realiza la más importante obra de este período Grandes baigneuses, cuadro que tardó tres años en completar.





En 1890 se casó con Aliñe, con la que tendría tres hijos. Renoir vuelve a la coloración exuberante y la pincelada ligera; sus últimos cuadros son, en su mayoría, desnudos y paisajes. En 1892, por media­ción de Mallarmé, el Estado le compra un cuadro por primera vez. Viaja a España, Bretaña y Alemania, visita Bayreuth y Dresde. En 1897 se rompe el brazo en un accidente de bicicleta. En 1899 se traslada al sur de Francia a causa de su reuma. 




De 1890 a 1900, Renoir cambia nuevamente su estilo. Ahora es una mezcla de sus estilos impresionista e ingresco. Mantiene los temas Ingres pero con la fluidez en las pinceladas de su período impresionista. Su primera obra de este período Jeunes filles au piano, es adquirida por el estado francés para ser expuesta en el Museo de Luxemburgo. En 1894, Renoir es padre por segunda vez. La niñera de sus hijos, Gabrielle Renard, se convierte en uno de sus modelos preferidos. Entre 1900 y 1919, Renoir entra en su período de Cagnes. En esta época sufre graves crisis de reumatismo. Con el nacimiento de su tercer hijo en 1901 su pintura toma una nuevo matiz.




En 1900 está represen­tado en el Centenario del arte francés de la Exposi­ción Universal de París y es nombrado Caballero de la Legión de Honor. Aumenta el número de exposi­ciones de Renoir fuera de Francia. A partir de 1902 su salud se deteriora cada vez más y sus manos que­dan deformadas por la artritis. En 1904 participa por primera vez en el Salón de Otoño. Tres años despuéss ad­quiere la casa «Les Colettes» en Cagnes. En 1910 tiene lugar una exposición retrospectiva en la nove­na Bienal de Venecia y viaja a Múnich. Posteriomente será nombrado oficial de la Legión de Honor. En 1913 comienza a modelar esculturas con la ayuda de R. Guiño. Seis años después es nombrado comandante de la Le­gión de Honor y una de sus pinturas es colgada en el Louvre. 



Al morir su esposa Aline en 1915, Renoir, ya en silla de ruedas, continúa pintando para ahogar su pena. Vuelto a Cagnes continuó pintando hasta terminar su composición "Descanso tras el baño", y una naturaleza con manzanas. Pierre-Auguste Renoir moriría el 3 de diciembre de 1919 luego de visitar por última vez el Louvre donde ya se exponían sus pinturas, recién pasada una fuerte pulmonía, y sería enterrado a los tres días en Essoyes junto a su esposa. 




Al igual que Monet, Renoir sintió predilección por las plácidas escenas de la ciudad, el campo y la vida familiar, pero nunca abandonó la representa­ción de figuras humanas. Sus temas más frecuentes fueron las naturalezas muertas, los paisajes y los re­tratos, y muchos de sus cuadros constituyen un ho­menaje a la mujer. Aunque él también abolió las su­perficies homogéneas y las sustituyó por un coloris­ta entramado de pinceladas y manchas, su obra se distingue siempre de la de Monet, Sisley y Pissarro por una caligrafía muy personal, la inconfundible lu­minosidad de los colores y un tono festivo y amable.






Cómo curiosidad, comentar que Renoir fue padre del cineasta francés Jean Renoir ("La gran ilusión"), en su hacer cinematográfico los críticos han encontrado una influencia impresionista en sus últimas películas, quizás un fiel reflejo a la obra de su padre.