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viernes, 28 de octubre de 2011

Precios - Localización






L'atelier te abre sus puertas a 10 minutos del casco de San Cristóbal de La Laguna, mi taller se convierte en un espacio para compartir conocimientos, diversión, entusiasmo y pasión... Un lugar donde entrar en contacto con la creatividad, donde aprender a dibujar, a pintar, a disfrutar creando, ....una especie de limbo donde se pare el tiempo y todo nuestro interés se vuelque en ser nosotros mismos, donde la expresión de la creatividad sea la que nos guíe en un lapso de tiempo de abandono y de encuentro con la esencia misma de la creación, nosotros.
No importa el nivel que tengas, la creatividad es innata en el ser humano, solo hay que querer, mantenerse despierto, soñar con los ojos abiertos y dar rienda suelta a todo el potencial creativo, así podrás aprender disfrutando, dejándote llevar por la experiencia creativa, permitiéndote desconectar y entusiasmarte con cada creación.
L'atelier se adapta a tu horario, puedes venir por la mañana o por la tarde o los fines de semana e incluso alternar unas semanas de mañana o de tarde, hay talleres todo el año en grupos reducidos, así la atención es mejor y más personalizada, si quieres aprender a crear, dibujando, pintando, modelando... con un grupo maravilloso de alumnos, en un ambiente relajado y divertido, tomándote una taza de café, ven a L'aterial,y el precio es muy asequible.
Y los sábados, encontrarás Talleres Creativos, Ilustración, Encuadernación, Grabado de sellos, Cartonaje, fabricación de papel artesanal, creaciones en tela, con hilo, modelado en Barro, Manualidades con papel,....
Así que, ven a l'atelier, anímate a dibujar a pintar y sobre todo a disfrutar....
Se bienvenido.


BAJAMOS LOS PRECIOS Y DAMOS UNA MAYOR VARIEDAD DE ELLOS PARA ADAPTARNOS A TODOS LOS BOLSILLOS.
Estamos de mañana y de tarde en grupos reducidos para tener una atención más personalizada.
Puedes elegir el día que mejor te convenga y alternarlos de mañana o tarde, como prefieras

- 20€; 2 clases al mes de 2h de duración
- 30€; 4 clases al mes de 2 horas de duración
- 40€; 4 clases al mes de 3 horas de duración.
- 50€; 8 clases al mes de 2 horas de duración, 2 por semana (en vez de 60€)

¡Anímate, ven a l'atelier, te va a encantar!


Los grupos son muy reducidos de un máximo de 6 alumnos por clase, el horario es flexible pudiendo asistir el día que más les convenga, sin tener que tener un día u hora fija.



COMO LLEGAR A L'ATELIER
L'atelier está en San Cristóbal de La Laguna, en la zona de Guamasa, Calle La Cadena nº2:



Transporte público: 

Desde la estación de guaguas de La Laguna (intercambiador Tranvía) hay una linea para llegar a l'atelier, en los enlaces puedes ver los horarios y paradas:
Línea 051: CIRCUNVALACIÓN LA LAGUNA -> TEJINA - TACORONTE- LA LAGUNA

Ambas líneas paran cerca de la Ferretería Chavez, que está próximo al  l'atelier. Una vez que te bajas ahí, tendrías que caminar  por la misma calle de la ferretería, hasta la siguiente bocacalle a la derecha (Calle Tabares) y por ella un poco más hasta la cuarta bocacalle a la izquierda que es la calle La Cadena, donde está el l'atelier en el número 2E (Una casa rosa). 

Cualquier duda, y si estás interesada, me puedes llamar al 922 25 26 05 /617 131 168 (Mª José)
Un saludo y te espero en l'atelier.

Libros sobre arte

El alma se siente empavorecida y tiembla a la vista de lo bello, porque siente que evoca en sí misma algo que no ha adquirido a través de los sentidos sino que siempre había estado depositado allí dentro en una región profundamente inconsciente.  Fedro, Platón

Junto a mi pasión por el arte convive mi pasión por los libros y si estos son sobre arte se convierten en doblemente pasión, así que con la noble excusa de autorregalarme un libro con motivo de mi cumpleaños hoy 28 de octubre voy a inaugurar una nueva sección en este blog, la de "Mis libros de arte". Para mí esta etiqueta es tristemente simbólica; la fecha elegida, que sea sobre libros y que estos versen sobre el arte, así que se convierte en un triángulo, figura, por otro lado, muy importante a lo largo de la historia del arte, desde la simbología de la trinidad, pasando por la proporción y el equilibrio y terminando en las composiciones más vanguardistas....


Para esta etiqueta, haré una selección muy personal de libros que para mí han sido y siguen siendo importantes para conocer el mundo del arte, empezaré haciendo mención de los títulos e intentaré sacarles la esencia que desde mi punto de vista sea interesante para compartirlo con vosotros, de antemano dejo claro que todo lo que exprese o extraiga de los libros deberá ser tomado simplemente como una opinión más sobre la literatura dentro del mundo del arte.


El libro que me sugirió esta idea fue: "Historia de la Belleza a cargo de Umberto Eco". Es un libro que hace tiempo me habían recomendado y que no encontraba en ninguna librería especializada. Es un libro que promete esclarecer muchos de los mitos sobre belleza dentro del arte. Hoy mismo he empezado a leerlo así que según vaya sacando información para compartir, os la dejaré en el blog.


Un saludo y feliz día a todos.


sábado, 22 de octubre de 2011

La visión impresionista de Pierre Auguste Renoir

"La pintura se aprende en los museos". Pierre Auguste Renoir

Nació en Limoges en 1841-Cagnes-sur-Mer 1919 Renoir era hijo de un modesto sastre, que se trasla­dó con su familia a París en 1844. Tras un aprendi­zaje de pintura de porcelanas se dedicó a pintar abanicos y cortinas. En esa actividad adquirió el gusto por las piezas de gran luminosidad y de pinceladas rápidas. Acudió al estudio de Gleyre de la Ecole des Beaux-Arts, donde conoció a Monet, Bazille y Sisley y estableció con ellos lazos de amistad que durarían toda su vida. Estos jóvenes pintores tra­bajaban juntos en el estudio, copiaban a los maes­tros antiguos en el Louvre o plantaban sus caballetes en los campos de Barbizon.


 Algunos de los mejore retratos de Renoir con la música de Debussy de fondo


Renoir expuso en el Sa­lón en 1864 y 1865, pero sería rechazado en 1866 y 1867.  Pintó gran cantidad de paisajes y de cuerpos humanos, principalmente femeninos (sobre todo el de Lise Tréhot quien fue su amante). Esta joven tuvo una importancia vital en la obra del pintor, dado que al romperse la relación, hubo un cambio en el estilo del autor.En 1867 vivió con Monet en casa de Bazialle, con el que compartiría estudio, frecuentaba el Café Guerbois y conoció a Manet. En 1869 pintó con Monet en Bougival, a orillas del Sena, y juntos elaboraron lo que conformaría el esti­lo impresionista. También pintó junto a Monet en Argenteuil. Participó en las tres primera exposiciones impresionistas y de 1878 a 1881 expuso en el Salón. 






El período impresionista de Renoir dura entre 1870 y 1883. Pinta gran cantidad de paisajes pero sus obras más características tiene por tema la vida social urbana. En todos sus temas el énfasis lo pone en la juventud y la vitalidad. Su más grande obra durante este período es Déjeuner des canotiers; la mujer que juega con el perrito en este cuadro será su esposa, Aline Charigot. De esta época data su Retrato de Madame Charpentier con sus hijos, aún impresionista. Le fue encargado por el editor Charpentier, quien le ayudó en años difíciles. Gracias a él, fue convocado a colaborar en las ilustraciones para un libro de Émile Zola.




En 1880 conoció a Aliñe Charigot, su futura es­posa, y se rompió el brazo derecho, pero siguió pin­tando con el izquierdo. En 1881 viajó a Argelia e Italia, donde pintó el retrato de Wagner en Palermo y visitó a Cézanne en L'Estaque. También viajó a Jersey, Guernesey y la Costa Azul. En esta época, su estilo se caracteriza por una subordinación del color a la línea. En 1886 expuso en Bruselas con el grupo de «Les XX», en Nueva York con el apoyo de Durand-Ruel y en París con el de G. Petit. En 1889 se negó a participar en la Exposición Universal de Pa­rís.







Entre 1883 y 1890, Renoir entra en su período ingresco. En busca de las fuentes clásicas de Ingres marcha a Italia y contempla la obra de Rafael in situ; decide revisar su estilo. Los contornos de sus personajes se vuelven más precisos. Dibuja las formas con gran precisión, los colores se vuelven más fríos. Al convertirse en padre por primera vez deja la pintura por un tiempo. Al regresar al trabajo realiza la más importante obra de este período Grandes baigneuses, cuadro que tardó tres años en completar.





En 1890 se casó con Aliñe, con la que tendría tres hijos. Renoir vuelve a la coloración exuberante y la pincelada ligera; sus últimos cuadros son, en su mayoría, desnudos y paisajes. En 1892, por media­ción de Mallarmé, el Estado le compra un cuadro por primera vez. Viaja a España, Bretaña y Alemania, visita Bayreuth y Dresde. En 1897 se rompe el brazo en un accidente de bicicleta. En 1899 se traslada al sur de Francia a causa de su reuma. 




De 1890 a 1900, Renoir cambia nuevamente su estilo. Ahora es una mezcla de sus estilos impresionista e ingresco. Mantiene los temas Ingres pero con la fluidez en las pinceladas de su período impresionista. Su primera obra de este período Jeunes filles au piano, es adquirida por el estado francés para ser expuesta en el Museo de Luxemburgo. En 1894, Renoir es padre por segunda vez. La niñera de sus hijos, Gabrielle Renard, se convierte en uno de sus modelos preferidos. Entre 1900 y 1919, Renoir entra en su período de Cagnes. En esta época sufre graves crisis de reumatismo. Con el nacimiento de su tercer hijo en 1901 su pintura toma una nuevo matiz.




En 1900 está represen­tado en el Centenario del arte francés de la Exposi­ción Universal de París y es nombrado Caballero de la Legión de Honor. Aumenta el número de exposi­ciones de Renoir fuera de Francia. A partir de 1902 su salud se deteriora cada vez más y sus manos que­dan deformadas por la artritis. En 1904 participa por primera vez en el Salón de Otoño. Tres años despuéss ad­quiere la casa «Les Colettes» en Cagnes. En 1910 tiene lugar una exposición retrospectiva en la nove­na Bienal de Venecia y viaja a Múnich. Posteriomente será nombrado oficial de la Legión de Honor. En 1913 comienza a modelar esculturas con la ayuda de R. Guiño. Seis años después es nombrado comandante de la Le­gión de Honor y una de sus pinturas es colgada en el Louvre. 



Al morir su esposa Aline en 1915, Renoir, ya en silla de ruedas, continúa pintando para ahogar su pena. Vuelto a Cagnes continuó pintando hasta terminar su composición "Descanso tras el baño", y una naturaleza con manzanas. Pierre-Auguste Renoir moriría el 3 de diciembre de 1919 luego de visitar por última vez el Louvre donde ya se exponían sus pinturas, recién pasada una fuerte pulmonía, y sería enterrado a los tres días en Essoyes junto a su esposa. 




Al igual que Monet, Renoir sintió predilección por las plácidas escenas de la ciudad, el campo y la vida familiar, pero nunca abandonó la representa­ción de figuras humanas. Sus temas más frecuentes fueron las naturalezas muertas, los paisajes y los re­tratos, y muchos de sus cuadros constituyen un ho­menaje a la mujer. Aunque él también abolió las su­perficies homogéneas y las sustituyó por un coloris­ta entramado de pinceladas y manchas, su obra se distingue siempre de la de Monet, Sisley y Pissarro por una caligrafía muy personal, la inconfundible lu­minosidad de los colores y un tono festivo y amable.






Cómo curiosidad, comentar que Renoir fue padre del cineasta francés Jean Renoir ("La gran ilusión"), en su hacer cinematográfico los críticos han encontrado una influencia impresionista en sus últimas películas, quizás un fiel reflejo a la obra de su padre. 






jueves, 20 de octubre de 2011

MUERE LENTAMENTE - Martha Medeiros


Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú. 
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos. · 
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos. · 
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo. ·
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. ·
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante. · 
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe. · 
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

lunes, 17 de octubre de 2011

Las atmósferas de William Turner

"Lo único que importa es dar una impresión ". William Turner

Joseph Mallord William Turner es considerado generalmente como un artista que, por su "modernidad", se sitúa al margen de otros pintores de su época. Mientras que Inglaterra pasa sin transición de los artificios del "Gran Estilo" del siglo XVIII a la minuciosidad obsesiva del realismo de mediados del siglo XIX, Turner persigue su propia visión, totalmente independiente. Explorando un mundo hasta aquí insospechado de luz y de color, se adelanta al impresionismo. En la claridad del sol, sus pai­sajes luminosos se desintegran. Este pintor prefigura incluso el arte abstracto del siglo XX en su afán por recha­zar las formas más evi­dentes de representación. 


La obra de William Turner y la música de Enya


Se trata de una magnífica concepción del artista. Una imagen que cuadra per­fectamente con la teoría modernista, según la cual todos los grandes artistas a través de la Historia se han anticipado al arte moderno. Pero la verdad es algo diferente. El genio de Turner es muy grande, pero no de la manera que a veces se imagina. Nace en 1775, en el umbral del último cuarto del siglo XVIII. Es un joven hombre precoz que, desde la edad de veinticinco años, domina la técnica de su modo de expresión privilegiado, la pintura del paisaje. Perfectamente formado en las maneras de ver propias del Siglo XVIII, se suscribía a las teorías admitidas sobre el arte, y a aprender a explotarlas al máximo. 



Turner admiraba enormemente a uno de los más eminentes teorizadores del arte de este período, el retratista sir Joshua Reynolds. Como él, cree que el gran arte no es más que la expresión de la grandeza majestuosa del universo, y de lo que es noble y elevado en la naturaleza humana. Siguiendo su ejemplo, piensa que un pintor serio debe describir lo que hay de sublime en la naturaleza o en las acciones humanas. Pero, con­trariamente a Reynolds, rehúsa admitir que única­mente la representación de personajes a gran escala per­mite encarnar estas ideas. Dirigió durante toda su vida una ferviente campaña a favor de la pintura del paisaje inglés. Quería así probar que los ingleses podían aportar una contribución significativa a la tradición establecida por los grandes maestros europeos de los siglos XVI y XVII. Sus obras constituían los fundamentos sobre los que ellos debían construir: los magníficos principios de Tiziano, de Rembrandt, de Poussin y de Claude le Lorrain eran las bases de la visión de Turner. Su mayor ambición fue continuarles y superarles si fuera posible. 




Esto no le impide en absoluto observar asiduamente la naturaleza. Dibuja sin cesar en cuadernillos. A su muerte, en 1851, dejó más de trescientos. Durante toda su vida, casi todos los veranos, no cesa de recorrer Inglaterra, el País de Gales y Escocia, o de viajar por Francia, Suiza, Alemania e Italia, recogiendo el material para las acuarelas y las pin­turas al óleo que pintaría en su estudio en Londres durante el invierno. La Royal Academy organizaba una exposición todas las primaveras. Expone allí regularmente sus obras, comenzando por una acuarela que pintó a los quince años, en 1790. Se pasa a continuación a la pintura al óleo (1796). Después, expone hasta media docena de cuadros casi todos los años hasta su muerte. La Acade­mia (de la que Reynolds fue primero presidente) jugaba un papel importante en su proyecto: simbolizaba la fraternidad de los artistas ingleses, el grupo motor que debía catapultar a Inglaterra en el pelotón internacional de las grandes escuelas de Pintura. 






Allí se sentía como en su casa. Es su casa, en parte, quizá, porque no había tenido verdaderamente el sentimiento de la familia. Su madre había perdido la razón cuando él todavía no era más que un niño, y moría en un asilo en 1804, Su padre, originario de Devonshire, se había establecido como barbero en Covent Carden, en el centro de Londres, donde había nacido Turner. Padre e hijo llegaron a ser amigos muy próximos tras la muerte de la madre; "Daddy" es, a la vez, cocinero, jardinero y asistente del estudio de Turner. Los dos hombres viven en cariñosa colaboración hasta la muerte del padre en 1829. Turner encuentra entonces una amante, Hannah Danby, con la que tiene dos hijas; ella se encontrará más tarde relegada al papel de simple criada en su domicilio londinense de Marylebone. Él jamás le reconoció públicamente otro status que el de criada. No reveló a nadie, ni siquiera a sus amigos más íntimos, que tenía una familia. 


Hacia la edad de cincuenta años, encuentra el consuelo y el cariño junto a Sophia Booth, una viuda que instala en su casa, a orillas del Támesis, en Chelsea, donde vivirá de incógnito los últimos años de su existencia. Había encontrado a Sophia en Margate, un balneario donde le gustaba pasar una temporada. Las puestas de sol en esta parte de Kent, en el extremo sureste de Inglaterra, se contaban, en su opinión, entre las más bellas del mundo. Su gusto por los efectos grandiosos de las inclemencias climáticas, de la montana y de la tempestad está en perfecta armonía con su deseo muy del siglo XVII de pintar paisajes "sublimes" que exaltan el alma y reflejan las más altas emociones del hombre. Los Viejos Maestros habían tomado prestadas historias de los autores clásicos, inspirándose en Homero o en Virgilio o en la Biblia, para dar un mayor peso "histórico" a sus paisajes. Turner hace lo mismo; había leído igualmente mucha poesía, lo que le había dado una cultura literaria en este campo y proporcionado una selección innumerable de temas. 



Llegó, incluso, a escribir poemas (interminables tira­das, la mayoría incompren­sibles, garabateados en las páginas de sus cuadernillos de croquis). Se han expuesto numerosos cuadros suyos con leyendas en verso destinadas a darles un signi­ficado más amplio. Éstas figurarían junto a los títulos en los catálogos de la Academia: Turner citaba la Iliada de Homero; la Eneida, de Virgilio; El Paraíso Perdido, de Milton e, incluso, sus propias obras poéticas. 



Es elegido miembro de pleno derecho de la Academia desde la edad de veintiséis años. Las primeras obras que expone allí pretendían, esencialmente, impresionar a sus colegas pintores por su deslumbrante dominio técnico: a menudo eran de grandes dimensiones y abordaban los temas más grandiosos. Entre ellos, figuraban La Quinta Plaga de Egipto (seguida poco después de La Décima), El Diluvio (el diluvio de Noé) y, en 1812, esta visión apocalíptica del hombre ambicioso enfrentado a la naturaleza hostil: Tempestad de Nieve: Aníbal y su Ejército atravesando los Alpes. Para una ambición tal, la Academia no podía proporcionar espacio suficiente. 



A principios del nuevo siglo, Turner compra una casa en el West End en Londres, donde puede montar su propia galería, Es allí donde expone durante nunerososos años, presentando pinturas y acuarelas, se convirtió en una de las atracciones de Londres para los amantes del arte, que continuarían visitándola, desafiando la arisca acogida de su propietario que vive allí, recluido. 
El deseo de Turner de pintar aspectos de la naturaleza jamás abordados antes en pintura alimentó una multitud impresionante de expe­riencias-croquis en acuarela, en interminables hojas de papel; estudios al óleo de las olas, las nubes y de la luz del sol en el mar sobre un número incalculable de tejados. 




Si fue incomprendido y burlado en su vejez, es quizá tanto porque estaba anticuado como porque se encontraba por delante de su tiempo. Para una generación habituada a admirar pinturas altamente acabadas, al dibujo riguroso, las tentativas de Turner para describir la lluvia, la bruma y la tempestad debieron parecer de una imprecisión intolerable. Pero, en realidad, sus pinturas de la luz y de la atmósfera eran todo salvo imprecisas, o "indistintas" como le de­ploraba su primer mecenas americano, James Lenox. Eran precisámente una representa­ción fiel de "aquello a lo que se parecía": Turner utilizó esta expresión cuando pintó su Barco a vapor en una tempestad de nieve a la entrada de un puerto, asegurando que se había hecho atar al mástil del navío para observar el efecto producido. 







Un hombre, sin embargo, supo apreciar el talento del pintor en su justo valor: el joven John Ruskin, que defendió a Turner con pluma apasionada contra sus numerosos críticos, y que continuó publicando cinco enormes volúmenes alabando a aquel que consideraba como el más grande pintor moderno. Es sobre este estudio que se construye la reputación ulterior del artista, y aporta todavía hoy un testimonio decisivo sobre el arte de Turner. Ruskin ofrece de Turner uno de los estudios de carácter más contundentes, un retrato perspicaz y benevolente que hizo mucho para contrarrestar la opinión común que veía a este artista como un ser inculto, frustrado y misántropo. 







Se puede admiraren profundidad la obra de Turner en Londres en la Clore Gallery, en la Tate Gallery y en la National Gallery que aloja su importante legado de trescientas pinturas y varios miles de obras sobre papel. También está bien representado en las colecciones americanas, en particular en la National Gallery de Washington, en el Yale Center de British Art y en el Indianapolis Art Museum.